Vecinos de la calle Barrio Nuevo denuncian el estado «degradado y peligroso» de su única zona verde.
Llevan más de un año esperando la respuesta del Ayuntamiento, como se puede comprobar en la fotografía.

Vecinos de la calle Barrio Nuevo denuncian el estado «degradado y peligroso» de su única zona verde.
Llevan más de un año esperando la respuesta del Ayuntamiento, como se puede comprobar en la fotografía.
* Un menor ha resultado herido recientemente debido al mal estado del mobiliario urbano y las farolas en desuso.
Los vecinos de la calle Barrio Nuevo han alzado la voz para denunciar el estado de abandono institucional que sufre el único parque y zona verde de su vecindario. Lo que debería ser un espacio de esparcimiento para niños y mayores se ha convertido, según denuncian los residentes, en una «trampa de inseguridad e insalubridad». Llevan más de un año esperando la respuesta del ayuntamiento a su problema sin respuesta
Velocidad excesiva y falta de seguridad vial
A pesar de las reiteradas denuncias presentadas ante el Ayuntamiento solicitando la instalación de badenes o resaltos, los vehículos continúan circulando a gran velocidad por la vía adyacente.
La situación se ha agravado tras la retirada de las vallas perimetrales que protegían el parque. Sin este vallado, el riesgo de que un menor pueda irrumpir accidentalmente en la calzada es extremo. «Los niños ya no juegan aquí por el miedo que tenemos los padres», afirman los afectados.
Heridas por mobiliario en mal estado
La falta de mantenimiento ha pasado de ser un problema estético a una cuestión de integridad física. Nos dicen que un menor ha resultado herido por cortes al entrar en contacto con una de las farolas que se encuentran en medio del recinto. Estas luminarias no solo están fuera de servicio desde hace tiempo, sino que presentan un estado de deterioro peligroso para los usuarios.
Foco de insalubridad
A la inseguridad vial se suma un grave problema de higiene. Debido al descuido del espacio y la falta de vigilancia, el parque se ha convertido en un punto de acumulación de excrementos caninos. Los vecinos denuncian el fuerte mal olor y el riesgo sanitario que esto supone, especialmente en la única zona verde de todo el barrio.
«Solo pedimos una zona segura para que nuestros hijos puedan salir a jugar sin peligro. Es el único espacio al aire libre que tenemos y el Ayuntamiento nos ha dejado en el olvido», declara uno de los portavoces vecinales




