MÁS VERTIDOS ILEGALES Y QUEMA DE NEUMÁTICOS EN ZONAS RURALES DE ALCALÁ DE GUADAÍRA
Cáncer para nuestros pulmones por un puñado de hierro.
MÁS VERTIDOS ILEGALES Y QUEMA DE NEUMÁTICOS EN ZONAS RURALES DE ALCALÁ DE GUADAÍRA
Cáncer para nuestros pulmones por un puñado de hierro.
Un nuevo incendio provocado por la quema indiscriminada de ruedas para extraer cobre moviliza a los bomberos en el entorno de la carretera Mairena-Torreblanca, una zona crítica por su proximidad a polígonos e industrias y a la barriada de San Rafael.
Las zonas rurales de Alcalá de Guadaíra han vuelto a convertirse en el escenario de un flagrante delito medioambiental. Lo que comenzó como un vertedero incontrolado de escombros, plásticos y restos de plantaciones ilegales, ha culminado en un extenso incendio originado por una práctica tan lucrativa para unos pocos como destructiva para el entorno: la quema masiva de neumáticos.
El incidente, cuyas imágenes ya fueron adelantadas por Noticias de Alcalá, requirió la intervención urgente de dotaciones de Bomberos para sofocar unas llamas alimentadas por toneladas de basura. En esta ocasión, el foco del desastre se localiza en un punto especialmente sensible: el entorno rural cercano a la carretera que une Mairena con Torreblanca, una ubicación crítica por su proximidad a los polígonos industriales de la zona y, lo que es más grave, a escasa distancia de la barriada de San Rafael, exponiendo directamente a la población a una densa nube de humo negro.
Cáncer para nuestros pulmones por unos kilos de hierro
La quema de neumáticos en estos parajes no es un hecho aislado, sino una actividad delictiva recurrente. El objetivo es directo: calcinar el caucho de las ruedas de camión para extraer el entramado de alambre de acero interior y venderlo como chatarra.
«La que lían para sacar cuatro pelos de hierro que apenas pesan tres kilos por rueda», lamentan fuentes vecinales sobre el terreno en el documento audiovisual. Un negocio ínfimo que deja un rastro devastador: un denso humo cargado de sustancias altamente cancerígenas y tóxicas que se dispersa hacia los hogares y empresas colindantes, además de metales pesados que se filtran irremediablemente al subsuelo.
Un foco de delincuencia e insalubridad a la vista de todos
El paisaje que rodea la zona afectada es desolador. Junto a las cenizas de las ruedas conviven vertidos de azulejos, sacos de escombros de obras y bolsas de basura repletas de sustrato de coco y restos vegetales, evidencias inequívocas del desmantelamiento de plantaciones ilegales de marihuana en la zona. Todo ello, agravado por la cercanía de tendidos de alta tensión y la presencia de actividades de chatarra colindantes, lo que demuestra la total impunidad con la que se opera a las puertas de los polígonos de Alcalá.
A la toxicidad del ambiente se suma el peligro de los incendios soterrados. El fuego en estas acumulaciones de residuos orgánicos y turba actúa de forma incandescente; no se apaga fácilmente con agua, sino que avanza de manera subterránea, multiplicando el riesgo de rebrote y dificultando sobremanera las labores de extinción de los bomberos.
Exigencia de mano dura en el cinturón industrial y residencial
Desde la ciudadanía, los trabajadores de los polígonos afectados y los vecinos de la barriada de San Rafael se exige una respuesta inmediata y contundente por parte de las autoridades y del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA). No basta con limpiar de forma intermitente; se requieren medidas de vigilancia activa en los márgenes de la carretera Mairena-Torreblanca y sanciones ejemplares para quienes utilizan los caminos rurales como su vertedero y chatarrería particular.



