Alcalá de Guadaíra se rinde a la Virgen de la Oliva en una jornada histórica por su XXV Aniversario
La Hermandad conmemora un cuarto de siglo de devoción con una Misa Pontifical presidida, por primera vez en su historia, por el Arzobispo de Sevilla, Mons. Saiz Meneses.

Ayer no fue un sábado cualquiera en el barrio de San Agustín. El calendario marcaba una efeméride grabada en oro, pero el corazón de los fieles dictaba algo mucho más profundo: el reencuentro con la Madre en su vigésimo quinto aniversario. La Hermandad de la Borriquita celebró la Soberana Misa Pontifical con motivo de los 25 años de la bendición de la Virgen de la Oliva, dejando una estampa que ya forma parte de la memoria colectiva de la ciudad.
Una estampa para la eternidad
Bajo el dintel de la Parroquia de San Agustín, la Virgen de la Oliva aguardaba radiante. Situada de forma excepcional bajo su paso de palio, la imagen recreaba la icónica salida procesional del Domingo de Ramos, pero con el matiz solemne que solo dan los aniversarios de plata. La luz de la tarde caía sobre el palio, regalando a los cientos de devotos una imagen cargada de belleza, simbolismo y una devoción que se podía palpar en el silencio respetuoso de la plaza.
Un hito en la historia de la Hermandad
La jornada alcanzó su cénit con la presencia de Mons. José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla, quien presidió la Eucaristía. Este hecho marca un antes y un después para la corporación, al ser la primera vez en la historia de la Hermandad que un prelado hispalense encabeza una de sus celebraciones litúrgicas.
En sus palabras, el Arzobispo destacó el papel de la Virgen como faro de fe en el barrio y felicitó a la Hermandad por estos 25 años de crecimiento espiritual y caridad.
Fe, emoción y gratitud
La celebración no solo fue un acto protocolario, sino un estallido de sentimientos para los hermanos que, hace dos décadas y media, vieron nacer esta advocación.
«Ha sido una jornada de gratitud infinita. Ver a la Virgen bajo el dintel, rodeada de su pueblo y con la presencia del Arzobispo, es el mejor regalo para este 25 aniversario», comentaban emocionados algunos de los fundadores presentes.
Con esta Misa Pontifical, la Hermandad de la Oliva cierra un capítulo brillante de su historia reciente, reafirmando que, aunque pasen los años, la mirada de la Virgen sigue siendo el refugio de todo un barrio que ayer, más que nunca, se sintió bajo su manto.
Fotografías: redes sociales Ayuntamiento




