Las torpezas de Christopher Rivas, acusar con mentiras en vez de hacer autocrítica.
Confundir un consejo con un ataque y calificarlo de “bulo” solo define a quien lo realiza.
Las torpezas de Christopher Rivas, acusar con mentiras en vez de hacer autocrítica.
Editorial por alusiones.
La política contemporánea sufre de un mal crónico: la incapacidad absoluta de encajar la autocrítica. El último ejemplo nos lo brinda el teniente de alcalde de Alcalá de Guadaíra, Christopher Rivas, quien a través de sus redes sociales y usando las del partido que, de momento el dirige y está matando, ha decidido ponerse la venda antes de la herida, tildando de «bulo y mentira» lo que no fue más que un consejo de sentido común editorial ante una situación de emergencia.
Dice el señor Rivas en su post-relato creado que «la crítica política es legítima; la mentira y el bulo, no». Estamos de acuerdo. El problema es que el único que intenta moldear la realidad para construir un relato a su medida es él.
Desmontando el relato de la contradicción
Analicemos sus propias palabras, si ven todas las imágenes que publicó en anterior post, les va a cuadrar perfectamente.
El don de la oportunidad: Afirma con orgullo que él y el coordinador de Medio Ambiente llegaron «antes que Policía y Bomberos». Si no eran los profesionales de la extinción ni la autoridad competente en ese instante exacto para apagar las llamas, ¿cuál era la necesidad de personarse allí en pleno inicio del caos, más allá de buscar la foto o el vídeo que posteriormente difundieron?
¿Informar o justificar?: Sostiene que las imágenes se tomaron para «remitirlas a la Delegación» y que el vídeo se difundió para «trasladar tranquilidad». Un ciudadano o un medio traslada información; un gobernante, ante un incendio activo a 700 metros de un concierto masivo, lo que debe garantizar es la seguridad y no colapsar, ni de forma presencial, perímetros que corresponden en exclusiva a los servicios de emergencia. Lo que este medio le hizo fue una recomendación de manual de emergencias: dejen trabajar a los profesionales y no utilicen el patrimonio quemado como decorado de gestión. Que él lo catalogue como «bulo» evidencia que prefiere el ataque antes que admitir que su presencia allí era perfectamente prescindible.
Además dice textualmente: “con el incendio ya controlado y los bomberos actuando nos marchamos de allí” para inmediatamente en el siguiente párrafo auto-desmentirse el solito, por lo tanto reconoce que estuvo durante toda la fase más crítica y peligrosa del incendio en el mismo.
La comodidad del pacto y la amnesia ideológica
Resulta paradójico que el señor Rivas hable de «fabricar relatos falsos». Si alguien sabe de relatos cambiantes es él. El andalucismo histórico en Alcalá observa hoy con asombro cómo quien ostentaba las siglas de la identidad no tuvo reparos en diluir los intereses y el sentir de sus militantes para abrazarse firmemente a los brazos del PSOE local. Al parecer, los ideales andalucistas tenían un precio exacto: el de las nóminas del Gobierno municipal.
La hemeroteca, al igual que nuestras imágenes, no miente. El señor Rivas parece haber olvidado que bajo su liderazgo se cosechó el peor resultado electoral en la historia de un candidato andalucista a la presidencia de la Junta de Andalucía. Pasar de puntillas por ese mínimo histórico a la comodidad de un sillón de gobierno en Alcalá ganado no por votos sino mediante un pacto de conveniencia explica perfectamente su actual actitud: se le ha pegado rápidamente la peor de las manías de sus socios del PSOE: La culpa siempre es de los demás
En el manual del socio del PSOE que Rivas parece haber aprendido de memoria, la autocrítica es cero. Cuando las cosas salen mal, cuando la gestión cojea o cuando los ciudadanos afean una conducta, la estrategia es siempre la misma: la culpa nunca es suya. La culpa es de los jueces, de la Guardia Civil, de los medios de comunicación independientes que fiscalizan o, en última instancia, de los propios votantes que «se confunden» y cometen el tremendo error de votar a otras opciones políticas.
Señor Rivas, fiscalizar su gestión y sus formas no es un bulo. Bulo es prometer una forma de hacer política desde el andalucismo y terminar actuando como el ala más dócil del Gobierno local. Las imágenes están ahí, la gestión del incendio está ahí y su trayectoria también. Menos victimismo en redes y más respeto a la libertad de prensa y a los consejos editoriales.
Y nos atrevemos a darle a usted el mismo consejo que intentó dar a los andaluces y que solo unos cuantos le hicieron caso, pero con un sutil cambio: Sr, Rivas deje ya de hacer el “carahote” que se le acaba el tiempo de sus 55.000 euros anuales pagados entre todos los alcalareños, y de paso limpie su “mierda” política de las calles de Alcalá y cumpla su normativa.
Le dejamos en la fotografía una de tantas suciedades/mierda que han dejado pegadas para que vaya a limpiarla antes de que llegue Aira y así no tiene usted que ir al lugar de los hechos como en el incendio.
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