
El río Guadaíra vuelve a tener espuma tras las lluvias y se enciende la alarma ambiental en Alcalá por si es un nuevo vertido.
Tras los recientes episodios de intensas precipitaciones y las crecidas del caudal, el río Guadaíra ha vuelto a mostrar su peor cara. Vecinos nos han denunciado la aparición de manchas de espuma blanca flotando en sus aguas, un fenómeno que, lejos de ser natural, apunta nuevamente a posibles vertidos ilegales que aprovechan el aumento del flujo para camuflar sustancias contaminantes.
El «modus operandi» de la impunidad
Lo que para la naturaleza es un alivio, el agua de lluvia, para el Guadaíra parece ser la sentencia de un nuevo episodio de degradación. Existe un temor fundado y recurrente entre los alcalareños: que «delincuentes ambientales» utilicen las crecidas para verter residuos sin depurar. El aumento de la turbidez y el volumen de agua dificulta la detección inmediata del origen del vertido, permitiendo que los químicos se diluyan y recorran kilómetros dañando todo a su paso.
Un golpe al patrimonio natural: las nutrias podrían estar en peligro
El daño medioambiental es incalculable, pero tiene rostros concretos. Hace poco el río había experimentado una recuperación esperanzadora, con la vuelta de la nutria a sus riberas, un bioindicador de que el ecosistema estaba sanando. Pero estos vertidos reducen drásticamente el oxígeno en el agua y alteran el pH, afectando no solo a los peces, sino a la cadena trófica de la que dependen mamíferos y aves.
La presencia de estas espumas y si se confirma el vertido, pone en riesgo décadas de regeneración, amenazando con expulsar de nuevo a especies que habían vuelto a considerar el Guadaíra su hogar.
Una lucha histórica que exige prevención, no reacción.
La relación de Alcalá con su río es una historia de resistencia. Durante décadas, la ciudadanía ha liderado una de las batallas ambientales más largas de Andalucía. Sin embargo, el sentimiento generalizado es de frustración ante la falta de medidas contundentes.
«Siempre se demanda más vigilancia y actuación por parte de las autoridades antes de que lleguen las lluvias, y no una vez que el daño ya es visible y el río baja blanco», comentan algunos vecinos.
Les dejamos las imágenes enviadas por los lectores.




