
Los vecinos de la zona de Nueva Alcalá han vuelto a decir «basta». Una vez más, coincidiendo con los recientes episodios de lluvia, el barrio se ha quedado a oscuras, repitiendo un patrón que los residentes llevan denunciando años sin obtener una solución técnica definitiva.
Un fallo estructural vinculado a la lluvia y eventos
Lo que para otros barrios es una incidencia puntual, en Nueva Alcalá es una certeza: si llueve o hay grandes eventos (como la Feria), la luz se va. Esta recurrencia demuestra que no se trata de «mala suerte», sino de una infraestructura eléctrica obsoleta y deficiente que colapsa ante la humedad o el aumento de la demanda.
El «Efecto Lluvia»: Los vecinos denuncian que los apagones se producen hace años y los responsables se niegan a atajar de raíz, que es ya una avería reincidente ya que la zona sufre un abandono sistemático que afecta no solo a la seguridad vial, sino también a la tranquilidad de los hogares y de los vecinos al andar por sus calles a oscuras.
Hartazgo vecinal
«Es indignante que en 2026 sigamos dependiendo de si llueve o no para tener luz en las calles. Lo hemos denunciado por activa y por pasiva, pero solo recibimos parches que saltan a la primera de cambio», declaran los afectados.
Los vecinos exigen una renovación integral de la red de alumbrado y un plan de contingencia real que evite que el barrio se convierta en una «boca de lobo» cada vez que el tiempo empeora.




