De churras y merinas.
Ya se acerca el día de Andalucía y alguno tiene que decir alguna cosa sin sentido para sacarse cuatro cuartos y repartirlos, entre meretrices y variado de farlopa.

De churras y merinas.
Ya se acerca el día de Andalucía y alguno tiene que decir alguna cosa sin sentido para sacarse cuatro cuartos y repartirlos, entre meretrices y variado de farlopa.
Andalucía, la que divierte, grabada a fuego lleva un puñal, como decía la letra de Pepe Suero.
Y se repite la tontería, porque hay tontos en todos los sitios intentando arañar cuatro cuartos, por un habla que no es, al contrario, siempre fue.
El Castellano es un dialecto del Andaluz, ¿a qué no te lo esperabas?, pues lo es. Tartesos, fenicios, romanos, godos, musulmanes y judíos, conformaron el habla que usted usa en los bares y en los plenos del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, posteriormente, se fue enriqueciendo con palabras venidas de América que entraban de nuevo, por el sur.
Además de todo eso, todos los idiomas tienden a una cosa que se llama apócope, es decir, usar cada vez menos palabras para decir lo mismo, de tal modo que en Andalucía decimos “en cá güela”, pero escribimos “en casa de mi abuela”, como lo atestiguan Bequer, Juan ramón, Lorca, Machado, Muñoz Molina…
Pero siempre habrá alguien que quiera sacar dinero de tu bolsillo para decirte que eres poco andaluz si no defiendes tu habla, los yunques viejos que la dirigen ya no enseñan sólo a rezar, enseñan, sumisión y miedo, y si no les haces caso, hasta el aire que respiras te vendrán a robar.
Seguimos vendiendo penas a los señores, oliendo a rancio en las televisiones y a caspa con gomina, zapatos nuevos y tierra llena de placas solares, ya no hay olivos en flor y el señorito no podrá pisarla con su caballo, algo hemos ganado.
Qué le vamos a hacer, han aprendido bien, quieren montarse un chiringuito para amigotes y decirnos a los demás cómo debemos de hablar, todo ello con una base muy sólida.
Pues yo lo digo y lo repito, el castellano que se habla en España es un dialecto de andaluz, y lo digo gratis y con orgullo. No me hacen falta chiringuitos para contarlo, así que, poneos a currar, como hacemos los demás, y dejad para otro día los golpes en el pecho y el pobre de mi, que no cuela Sr. Rivas.
Fernando Viera.




