Denuncian el mal estado y el peligro en el alumbrado de la zona de Los Artilleros en Alcalá de Guadaíra
Farolas instaladas en 1994 presentan un avanzado estado de oxidación y falta de mantenimiento.

Cables quedan al descubierto tras desprenderse tapas de registro que estaban sujetas apenas con alambres.
Los vecinos recuerdan que hace dos años la caída de una farola ya causó daños materiales, sin que hasta hoy haya sido repuesta.
Foto denuncia de nuestros lectores:
Los vecinos de la zona de Los Artilleros han alzado la voz ante lo que califican como una «dejadez» por parte del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra en el mantenimiento del mobiliario urbano. El alumbrado público, que data del año 1994, se encuentra en un estado de degradación que ha pasado de ser una cuestión estética a una amenaza real para la seguridad física de los viandantes, niños y mascotas.
Riesgo eléctrico en plena vía pública
La situación más alarmante se localiza en la base de varias farolas. Tras años de abandono, una de las tapas que protegen las conexiones eléctricas, que en algunos casos están sujetas de forma precaria con alambres, ha terminado por caerse. El resultado es: cableado de alta tensión expuesto a la intemperie.
«Es una temeridad. Si llueve o si un niño o una mascota toca esos cables por curiosidad, estaríamos hablando de algo muy serio», denuncian los afectados. Las imágenes enviadas a los medios muestran cajas de fusibles abiertas y cables sueltos en bases completamente corroídas por el óxido.
Dos años sin farola.
La falta de seguridad no es una teoría. Hace ya dos años, el desplome de una de estas farolas sobre un vehículo particular causó importantes daños materiales, un incidente que pudo ser más grave si hubiera ocurrido en presencia de peatones. A día de hoy, como se ve en la fotografía, esa farola sigue sin que se haya repuesto ni se haya realizado una inspección estructural al resto de la serie de 1994 para evitar nuevos derrumbes.
Caos estético y abandono patrimonial
A la peligrosidad se suma la deficiente gestión del entorno. Los vecinos critican el «feo contraste» visual provocado por la mezcla improvisada de estilos, donde conviven farolas de corte costumbrista con modelos modernistas sin ningún tipo de criterio urbanístico. Esta falta de coherencia, sumada a la suciedad y la oxidación, ofrece una imagen que degrada el barrio.
Los residentes exigen una actuación de urgencia para que se sellen de inmediato los registros eléctricos abiertos para evitar accidentes, que se reponga de una vez la farola caída hace dos años, que se haga una auditoría técnica del estado de oxidación de todas las farolas de Los Artilleros para garantizar que no vuelvan a desplomarse.
«No podemos esperar a que ocurra una desgracia personal para que el Ayuntamiento entienda que el mantenimiento de las farolas no es un lujo, sino una obligación básica de seguridad», concluyen.




