El OPAEF en Alcalá: El asalto fiscal y discriminatorio al luto
En Alcalá de Guadaíra, el OPAEF no respeta el duelo de las familias, ni la lógica justa, solo ve una oportunidad de caja.

El OPAEF en Alcalá: El asalto fiscal y discriminatorio al luto
En Alcalá de Guadaíra, el OPAEF no respeta el duelo de las familias, ni la lógica justa, solo ve una oportunidad de caja.
Bajo una gestión que raya lo dictatorial, el organismo ha convertido la muerte en un negocio, ignorando o esquivando con resquicios legales, sistemáticamente la ley de herencia yacente para saquear el bolsillo del ciudadano.
El atropello de la Herencia Yacente
Mientras la ley dice que una herencia sin aceptar es «yacente» y el heredero no es deudor personal, el OPAEF impone la política de hechos consumados. Notifican, embargan y cobran a quienes formalmente aún no han aceptado nada. Te obligan a pagar por lo que no es tuyo y te condenan a un calvario legal para recuperar tu propio dinero. Es una gestión de cobro casi por extorsión ante el familiar que “le toque” según su criterio.
Lo peor, que ellos deciden no solo embargarte, sino quien va a pagar el mismo sin criterio alguno.
La «Lotería del Embargo»
La arbitrariedad es total. El OPAEF no busca justicia, busca el camino corto: eligen a un o varios hijos a dedo y le cargan el % de la deuda que ellos deciden, y punto y te aguantas. Ignoran el reparto equitativo y el derecho sucesorio, aplicando una «solidaridad forzosa» que es, en la práctica, una cacicada administrativa. Si tienes saldo en cuenta, o según ellos entiendan, eres su presa, independientemente de lo que dicte la lógica o la ley.
¿Es una ilegalidad a sabiendas?
El Tribunal Supremo es claro: no se puede derivar deuda a un heredero sin aceptación expresa o tácita. El OPAEF parece que ignora la jurisprudencia y asalta cuentas personales como si los hijos fueran delincuentes. No es un error administrativo y además tampoco es ilegal, es un sistema deshumanizado que retuerce el procedimiento para que la administración siempre gane a costa de la seguridad jurídica.
Basta ya. Alcalá no merece una administración que haga del luto un botín. La eficiencia recaudatoria no justifica el atropello legal. Ni un embargo más a dedo. Ni un desprecio más a la ley ni al dolor de una familia.



