Desde que el mundo es mundo y existen los portales de transparencia dedico mis esfuerzos a comprobar esas cosas que nadie mira, sea por aburrimiento o por falta de ganas, o mismamente, porque tienen hijos y señora, o señor, que los espera los fines de semana para salir a la campiña a disfrutar del aire y de los despojos de las botellonas de los alegres alcalareños.
La riqueza de este pueblo, que camina hacia la perdición en forma de gran ciudad, se basa en tres patas, atravesadas por un río, que a pesar de la mano del hombre y de la dejadez de sus ciudadanos, aún conserva cierto valor natural a duras penas.
El río divide la ciudad en dos partes muy diferenciadas, uno es la basuraleza que encontramos en los pinares y otro, la zona noble donde compramos pan y ligaito, y dónde se discute día a día sobre si hacer o no otra escultura, otra rotonda, otra puerta a las mazmorras, para ver de una vez por todas el Molino de la Mina, o cualquier otro dispendio.
Más allá queda la autovía A-92, otro río, que separa la ciudad de toda esa riqueza industrial a la que no se hace mucho caso, y de la que poco se sabe, la reconocerán por el perfil de la Cementera y sus nubes grisaceas que llenan el ambiente de las calles de la Barriada de la Liebre, donde a veces nieva el polvo de sus toberas, convirtiendo las calles en Sierra Nevada, pero en gris.
Según la página del Ayuntamiento la superficie de Alcalá es de, poco menos 285 Kilómetros cuadrados, que no hectáreas como pone en la página del Ayuntamiento, que ya no saben ni dónde viven, de los que, 1289 hectáreas están sembradas del nuevo oro del moro, paneles solares, convirtiendo Alcalá en el municipio de Andalucía con más superficie plantada de estos cacharros, desconocemos los contratos y desconocemos el peculio que nos aporta.
Debe de ser bastante, a tenor del presupuesto que se maneja que es de 124 millones de euros, y hay una cosa que se llama estabilidad presupuestaria, que necesita que la alimenten mucho, a la vista del sueldo de sus ilustrísimas del Equipo de Gobierno.
Se entiende así, que se hayan previsto siete instalaciones más que generarán 350 megawatios y llegarán hasta 280,000 hogares, hay que sacar unas pocas de “miajas más”.
Alcalá es un monstruo al que hay que alimentar y mucho.
El informe de intervención sobre los presupuestos no deja lugar a dudas, falta pasta, mucha, si el presupuesto con el que se cuenta es de 74 millones, que es lo que se pretende recaudar entre pitos directos y flautas indirectas, y  recauda 63 millones, faltan 11 millones, para pagar, entre otras cosas 85,000 euros al año que cobra la Señora del Pazo de Don Rodrígo, entre otros.
Ya les vaticino yo, sin bola de cristal, de dónde pretenden sacar lo que falta, de sus bolsillos, y de vender nuestro entorno natural al mejor postor, que resulta ser gente muy afín.
Estaría bien que se repercutiera un poco en el recibo de la luz, pero siendo esto una utopía, no estaría de más alguna reducción en los impuestos directos, ya sean basuras, vados, vehículos, un algo, repartir esta riqueza solar entre todos, que dejen un poco de alpiste a los demás, a fin de cuentas, los terrenos son del Ayuntamiento.
Cójalo el partido que lo desee, como propuesta a pleno, desde esta publicación.
La fases 2 y 3 de la Fotovoltaica de Don Rodrigo harán de la comarca el dudoso honor de ostentar ser los números uno de la sostenibilidad, a la cabeza de la agenda 20-30 y de todas esas cosas que ponen en la tele y en las redes sociales con caritas sonrientes del mundo feliz.
Somos de hecho, con tanta cara de tonto, la Comarca del Anillo, y el señor Mora cada día se parece más a Frodo Bolsón, quizás nos gobierne a todos un día, con el anillo único, quien sabe.
Fernando Viera.