La Junta autoriza la valorización de residuos de la cementera de Alcalá de Guadaíra .

La Dirección General de Sostenibilidad Ambiental y Cambio Climático de la Junta de Andalucía ha firmado la autorización correspondiente para permitir a la empresa cementera Portland Valderrivas que inicie la valorización de residuos durante el proceso de fabricación en su planta de Alcalá de Guadaíra (Sevilla).

Dicha autorización (Autorización Ambiental Integrada, AAI según la nomenclatura técnica) responde, en primer lugar, al cumplimiento de un auto judicial del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) con fecha 2020 tras “un largo proceso judicial” que se inició en 2014.

Pesa al respecto, así, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, ratificada por el Supremo, que anula el procedimiento seguido por la Junta de Andalucía y resuelto en 2006, para aprobar la modificación solicitada años atrás por Portland Valderribas para la autorización ambiental de su planta cementera, a fin de que la misma pudiese incinerar derivados de residuos no peligrosos para su uso como combustible.

Tras recurrir dicha autorización los ecologistas, avisando del impacto de la incineración de residuos como combustible, el TSJA declaró que el procedimiento administrativo seguido había omitido el informe de compatibilidad urbanística “preceptivo y vinculante”, por lo que anuló dicha autorización.

Con la nueva autorización fruto de un nuevo proceso, la Junta determina que la petición de la empresa se “ajusta”, además, a lo recogido en la Ley de Economía Circular ya que con la valorización material, los residuos se mezclan con materias naturales antes de entrar en el horno para la fabricación de cemento, lo que permite reducir los recursos que se extraen de las canteras y reducir el volumen de material sobrante que debe ir a los vertederos.

La autorización firmada por la Junta supone que la empresa cementera incluirá residuos industriales no peligrosos que sean “reutilizables o reciclables” técnica, ambiental y económicamente durante el proceso de fabricación. La empresa está “obligada” al control de calidad de los residuos con sistemas que permitan preservar las características de los residuos, su calidad y sus parámetros físicos y químicos, controlando los parámetros relevantes.

Una cabina de control medirá constantemente la calidad del aire en la Barriada La Liebre, la más próxima a la cementera. De hecho, la empresa lleva midiendo la calidad del aire desde el 21 de marzo de 2023, ya que se le exigió que “no podría iniciar este proceso si no presentaba los registros de calidad del aire en la zona durante un año antes”.

Cuando empiece a funcionar la planta de valorización, se compararán esos registros con los que se vayan realizando cotidianamente. Están obligados a medir caudal, presión, temperatura y humedad de los gases residuales, O2 y partículas totales de CO, COT, HCI, HF, NOx, SO2 y NH3. Además, Las instalaciones de coincineración se explotarán de tal modo que la temperatura de los gases resultantes sea, en todo caso, superior a 850º durante, al menos, dos segundos. Para garantizar este requisito, se medirá en continuo la temperatura tras la inyección de los residuos.

Fuente: Europapress