Prescripción facultativa

Prescripción facultativa
Sintomatología:
En política, si uno ahonda en lo que verdaderamente importa, suele llevarse un «chasco», porque lo que verdaderamente importa solo es importante para uno mismo y no para los demás.
Derechas e izquierdas se han convertido en conceptos sin sentido que abrazan eso de la «casta», como el menos malo de los peores males; esto es, «ande yo caliente, ríase la gente», que decía Mariano José de Larra.
Me pasa con la política alcalareña, y es que no la mido con el mismo rasero que el resto de la política a otros niveles.
Mientras el señor Mora anda preocupado por si contarán con él o no en la estructura de su partido a nivel provincial, hay toda una ciudad esperando a que la gobiernen.
Y yo le entiendo: la candidatura del señor Mora es eso que pasa mientras la ciudad sigue su ritmo, y sus compañeros se «guasapean» en grupos en los que él no está.
O lo que es lo mismo: la política es eso que pasa en WhatsApp mientras usted está en el bar; y lo mismo que usted le dice a sus «compañeros» pues se le aplica a usted: «que te están viendo los reyes». Y aquí es al revés que en el fútbol: menos bar y más VAR.
Merecería la pena que usted dedicara todos sus esfuerzos a hacer funcionar esta ciudad, aunque usted y yo sabemos que el enemigo lo tiene de su lado de la bancada. Da la impresión de ser un concejal proscrito, tanto o más que el señor Araujo.
La izquierda en Alcalá —si es que la podemos llamar así— se ha dividido en dos grupos de personas: los que viven de esto y los que aspiran a vivir de esto. Y en ese casting infinito, donde unos suben y otros bajan, está el señor Mora, bajando, y un montón de gente cuyo único mérito en el currículum no es un carné del PSOE, sino una amistad fugaz y furtiva con alguno de ellos, subiendo como la espuma, apadrinados por el dudoso «bastardaje» de ser «primo de…», «hermano de…», «padre o madre de…», «amigo íntimo de…», y un sinfín de «ínfulas» que poco —o nada— tienen que ver con eso que llamamos política.
El resto de la izquierda anda dándose explicaciones a sí mismos, incluso dándose la razón al oído: pidiendo viviendas de protección oficial a Juanma Moreno, un Scalextric al rey Baltasar o la salchipapa a Leticia Sabater.
Podemos se la ha cargado el PSOE; Izquierda Unida, defenestrada por el PSOE; Cs, regurgitada por el PSOE. Y en la lista de próximas historias de True Crime, está Andalucía por Sí, cuya caída se pronostica poco ruidosa —se están desmantelando desde dentro y en silencio—, y corre cierto viento revisionista desde Jerez.
De momento, el «Niño de la Venia», acompañado de picadores, banderilleros, alguacilillos, monosabios, empoderadas, aguadores, algún sindicalista cabezón y algún columnista con muy mala leche, acudieron a la Interparlamentaria del PP —que se celebró en el mismo hotel donde hacen sus «congresitos» los del PSOE— para decir lo mismo:
—Qué buenos somos nosotros y qué malos son ellos.
La política es así.
La diferencia está en que, al terminar, unos van al bar y otros al «solemne triduo».
Prescripción: Lavativa cada ocho horas con perillas de agua caliente.
Pronóstico: Reservado.
Fernando Viera.