Alerta en las riberas del Guadaíra: detectados los primeros nidos y orugas de procesionaria.
Lectores de Noticias de Alcalá han dado la voz de alarma tras captar ayer mismo las primeras imágenes de la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) en el entorno de las riberas del Guadaíra.

Alerta en las riberas del Guadaíra: detectados los primeros nidos y orugas de procesionaria.
Lectores de Noticias de Alcalá han dado la voz de alarma tras captar ayer mismo las primeras imágenes de la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) en el entorno de las riberas del Guadaíra.
Las fotografías enviadas a nuestra redacción confirman no solo la presencia de bolsones en las copas de los pinos, sino también el inicio del descenso de las orugas al suelo. Algo peligroso para personas y animales.
Para evitar este problema se debería de haber tratado el mismo hace meses y actuar ante la creación de los nidos en los árboles. Evidentemente no se ha realizado como se tenía que hacer por parte de la Concejal de Axsi María Luisa Campos responsable del Parque, cuando se sabe el peligro que esto supone para humanos y animales.
El fenómeno de la «procesión»: ¿Qué está pasando ahora?
Con la llegada de temperaturas más suaves, las orugas abandonan sus nidos de seda en las ramas para enterrarse en el suelo y comenzar su fase de pupa. Su comportamiento es instintivo y visualmente llamativo, lo que hay que tener en cuenta es si ves su formación en hilera, ya que se desplazan una tras otra, manteniendo contacto físico para protegerse y guiarse hacia un lugar óptimo para enterrarse, como dato interesante hay que destacar que una hembra guía la cadena, y el resto la sigue, creando esas «procesiones» que cruzan caminos y senderos del parque.
Un peligro real para ciudadanos y mascotas
El riesgo no reside en la mordedura de la oruga, sino en sus pelos urticantes (tricomas). Cada oruga posee miles de estos dardos microscópicos que liberan cuando se sienten amenazadas.
¿Qué puede ocurrir si tenemos contacto o nos llegan estos pelos de las orugas? En humanos el contacto directo o la inhalación de pelos dispersos por el viento puede causar dermatitis severa, rinitis, conjuntivitis y reacciones alérgicas. En animales aquí tenemos el mayor riesgo. Los perros son las principales víctimas debido a su curiosidad. Chupar o morder una oruga puede provocar una inflamación drástica de la lengua (glositis), necrosis de tejidos y, en casos graves sin atención veterinaria inmediata, la muerte por asfixia.
Recomendaciones de seguridad
Pues pedimos a los vecinos extremar las precauciones al pasear por la zona de las riberas:
1. Vigilancia con mascotas: Lleve a los perros con correa en zonas de pinos y evite que olfateen hileras de insectos.
2. Protección infantil: Evite que los niños se acerquen o intenten tocar las hileras de orugas.
3. No manipular: Nunca intente pisarlas o barrerlas, ya que esto dispersa los pelos urticantes por el aire, aumentando el riesgo de inhalación.





