Miércoles de Ceniza: La rebeldía de ser buena persona en un mundo de escaparate.
Comienza la cuaresma.

Opinión:
Ceniza en la frente: La rebeldía de ser nosotros mismos
Hoy es Miércoles de Ceniza, y más allá del rito, lo que hoy se pone en juego en Alcalá de Guadaíra es un examen de conciencia frente al espejo. Cruzas la puerta de Santiago, de San Sebastián o de cualquier parroquia de barrio, y ese gesto de inclinar la frente no es un acto de sumisión antigua; es, en pleno 2026, un auténtico acto de rebeldía.
Vivimos en un mundo que ha decidido que lo moderno es no creer en nada, que lo sofisticado es el agnosticismo de escaparate y que valores como la lealtad, la dignidad o la palabra dada son estorbos para el éxito inmediato. Se nos intenta convencer de que ser «buena persona» es una debilidad, cuando en realidad es el mayor escudo que tenemos contra la vacuidad que nos rodea.
No caigamos en la trampa de comprar la moda de que la religión es algo caduco. Quienes lo hacen, a menudo ignoran el tesoro que se pierden: la capacidad de vivir de dentro hacia fuera. Hay una diferencia abismal entre quien busca la aprobación externa en el ruido de las redes sociales y quien, en el silencio de una capilla de barrio con sus imágenes encuentra la paz de saber quién es y hacia dónde va. El amor al prójimo no es una frase hecha, es la única política que de verdad puede salvar a una sociedad que se está quedando fría por dentro.
Esta Cuaresma nos invita a recuperar la lealtad a nuestras raíces. Ese camino que hoy empieza nos llevará, casi sin darnos cuenta, a las fechas marcadas en rojo en el alma: el Domingo de Ramos el 29 de marzo, arranca la semana donde el tiempo se cuenta al revés., Alcalá siempre nos devuelve a la esencia de lo que somos.
Seamos como el Puente de Jesús Nazareno él no es solo piedra antigua; es el camino que sostiene nuestra fe y nuestra historia. Ha visto pasar tendencias de todo tipo, pero la devoción de los alcalareños sigue cruzando sus lomos cada año porque nace de una necesidad real, de una conexión que no entiende de «postureos» ni de corrientes vacías.
Que esta ceniza sea el recordatorio de que no somos lo que tenemos, ni lo que aparentamos, sino lo que somos capaces de dar. Disfrutemos de estos cuarenta días para volver a ser, simplemente, buenas personas. De las de verdad. De las que sienten de dentro hacia fuera y saben que, al final del camino, lo único que queda es la dignidad de haber sido fieles a nosotros mismos.
Comienza la cuenta atrás hacia nuestra verdad más profunda.




