Una joven de Sevilla pide que su padre ingrese en la misma residencia que su madre: “Nunca se han separado”

La historia de José y Maribel empezó hace 44 años y aún no ha terminado, por mucho que el destino lo haya intentado. Primero fue un tumor cerebral que dejó a Maribel totalmente dependiente. Ahora ha sido un ictus el que ha dejado a José en la misma situación. Separados por primera vez después casi toda una vida juntos.

Todo empezó hace casi dos décadas. Maribel no había cumplido aún los 50 años cuando le detectaron un meningioma frontal, un tumor cerebral que tras operarlo le dejó graves secuelas. “No podía moverse, de la cama a la silla”, dice su hija Reyes, que entonces vivía con ellos. “Mi padre y yo la cuidábamos”.

Así pasaron 18 años de cuidados y tratamientos en casa. Reyes tuvo que dejar el instituto y José Vicente se prejubiló de su puesto de trabajo como profesor de Matemáticas en un centro de Alcalá de Guadaira, en Sevilla. La vida giraba entorno a Maribel, pero el sacrificio no les importaba nada.

Hace tres años tuvieron que mudarse de vivienda y fue entonces cuando decidieron llevar a Maribel a una residencia donde estuviera mejor atendida. Su marido ya tenía casi 70 años y no era capaz de cuidarla las 24 horas del día. Pidieron una plaza concertada, pero tardó dos años en llegar. Mientras tanto José la fue pagando de su bolsillo.

Endeudados

“Yo creía que tenía dinero para pagarlo”, dice Reyes. Alrededor de 2.000 euros al mes que José Vicente sufragó con adelantos de su sueldo y pequeños préstamos sin que nadie lo supiera. “Se le hizo bola y ha acumulado una deuda de 20.000 euros”, explica su hija que acaba de descubrirlo todo.

Endeudado y sin decírselo a nadie, José Vicente seguía yendo a diario a ver a su esposa como si nada, esperando que le concedieran la plaza concertada para que su deuda dejara de aumentar. Eso ocurrió en noviembre de 2023… En enero de 2024, un ictus le dejó a José tumbado en su sofá con la parte derecha de su cuerpo paralizada.

“Me llamó por teléfono y me dijo que le dolía mucho la cabeza”, cuenta Reyes que enseguida llamó a una ambulancia y a los bomberos por si no podía abrirles la puerta. De allí le llevaron al hospital y tras darle el alta se ha ido a vivir con su hija, que cuida de él como antes cuidaba de su madre. 

“Está casi 24 horas encamado, pero le cuesta dormir, dice cosas inconexas y ha perdido más del 50% de la vista… está totalmente dependiente”, cuenta Reyes que pide ahora que le ingresen en una residencia… en la misma residencia donde está su madre.

“Nunca han estado separados”, dice Reyes. Incluso cuando Maribel ingresó en la residencia, José iba todos los días a verla. “Mi madre tiene una dependencia emocional muy grande de mi padre”, cuenta su hija, “y mi padre lo pasa mal porque dentro de lo que se acuerda, cuando está consciente se preocupa por ella”.

Así llevan José y Maribel ya mes y medio sin verse. Endeudados, sin dinero para pagar una plaza privada y esperando para pedir una concertada, su hija ha solicitado una reagrupación familiar para que puedan estar juntos. Sin embargo, la burocracia es lenta. “Me da miedo que pase cualquier cosa y no se puedan despedir”, lamenta su hija que sigue luchando para que sus padres sigan juntos.

Fuente : Telecinco