Simio no come simio
Tengo un grupo de “wasa” en el que no hemos salido ardiendo con el asunto de Ceuta, por muy poco. Reconozco públicamente que me comporto un poco “cabrón asintomático” en mis conversaciones con ellos.

Simio no come simio
Tengo un grupo de “wasa” en el que no hemos salido ardiendo con el asunto de Ceuta, por muy poco. Reconozco públicamente que me comporto un poco “cabrón asintomático” en mis conversaciones con ellos.
Nos conocemos desde que éramos niños, por lo que cualquier cosa que nos digamos ofende lo justo, y es de agradecer. Yo lo agradezco desde aquí públicamente, soy consciente de que, si me hubieran dejado de hablar en estos días, hubiera sido culpa de Mohamed VI y, por supuesto, mía.
En el último mensaje, uno de ellos ha puesto el monólogo de Manu Sánchez sobre Ceuta, que empezaba así: “Hoy me van a perdonar…”, que yo me dije: mal empezamos, porque hoy, otra vez, y desde que estás en TVE, seguramente, me vas a ofender.
Minuto 1.44: “No sé cuánto me queda aquí, ni tampoco me preocupa…”
Lo admito, captó mi atención, pero casi instintivamente me acordé de una advertencia de un buen amigo socialista que sabe de política más que nadie en Alcalá, y que siempre me dice: “Viera, simio no come simio”.
Minuto 5.23: “Marruecos ha colaborado desde el primer momento, dicen, y yo os digo la verdad, no puedo estar más de acuerdo…”
¿Se habrá equivocado mi amigo? Mira Sánchez (Manu), que Sánchez (Pedro), dice que ha sido Rusia e Israel, cuidadito que te quedas sin garbanzos.
Minuto 8.31: “…una invasión, sí, lo es, del espacio público, pero no de un país…”
Minuto 10.41: la culpa es de Donald Trump, y aquí ya me di cuenta de que lo que dice mi amigo es cierto, “simio no come simio”, Manu Sánchez se ha subido a TVE, y no se quiere bajar, como tantos otros.
En España entera, las manifestaciones han sido de apoyo pacífico a Ceuta, de rechazo al ataque de Marruecos y las mentiras del Gobierno. No es lo mismo que un cayuco llegue a Canarias con gente muerta de miedo y de hambre, que huye de una guerra, que servir como arma a tu rey y prestarse a una avalancha para conquistar un territorio sembrando el miedo.
Cuando yo era un jovencito de 16 años e iba a una manifestación, la policía me recibía con porras, escudos y el “búcaro móvil”, y yo les tiraba naranjas, que en Sevilla hay bastantes. La policía, a su vez, nos contestaba con pelotas de goma y cargas. Nunca me pillaron; hay que decir que yo, con 16 años, me corría que me la pelaba y los antidisturbios de los 80 estaban algo fondones.
Con ello quiero decir que, ante una avalancha, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado respondían con una fuerza proporcional. En Ceuta esa fuerza brilló por su ausencia, porque no se iba a hacer nada.
Una cosa es un ataque, y otra muy distinta, una huida.
Pero sigamos con la frasecita del planeta de los simios, que en Alcalá ha tenido miga: miles de personas pacíficamente en la puerta del Ayuntamiento, y no ha pasado nada.
Isabel la Caótica prefirió la bandera del Betis y reunirse con su homóloga, la alcaldesa perpetua, en un extraño advenimiento de fervor mariano, que apoyar a sus vecinos en una manifestación pacífica. La entiendo, ella no es de reunirse con la chusma salvo para poner ladrillos virtuales en casas que no construye.
Más extraño es el comportamiento del señor Rivas, que prefirió quedarse en casa cuando su formación estaba muy presente en las manifestaciones de la provincia de Cádiz.
Y entonces volví a recordar que 4.000 euros al mes bien valen para esconderse.
“Viera, simio no come simio”.
Fernando Viera.
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