Marruecos nos ha declarado la guerra comercial y España se ha rendido sin disparar
“Nos está ganando la partida comercial porque tiene un proyecto de Estado, mientras España tiene un gobierno de estado de ánimo

Marruecos nos ha declarado la guerra comercial y España se ha rendido sin disparar
“Nos está ganando la partida comercial porque tiene un proyecto de Estado, mientras España tiene un gobierno de estado de ánimo.”
El régimen alauí lleva años desplegando una auténtica guerra híbrida, en la que la ofensiva comercial y económica constituye una de sus herramientas estratégicas más relevantes. Sus continuas victorias, como la que asfixia a la población de Ceuta este verano, no son por casualidad, sino más bien por la desidia criminal del gobierno español que mira para otro lado. El Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), el think tank del Ministerio de Defensa, que no parece sospechoso de pertenecer a la fachosfera, ha lanzado una alerta que debería sonar a sirena de emergencia. Tánger Med y Nador West Med son los arietes de un proyecto de Estado marroquí diseñado para sustraer tráfico, inversiones y escalas a los puertos españoles del Mediterráneo occidental.
Tánger Med ya nos ha pasado por la piedra hace mucho. Los datos son contundentes, y golpean en la línea de flotación del negocio portuario español. Tánger Med cerró 2025 con 11,1 millones de TEU, superando el tráfico conjunto de Valencia (5,66 millones) y Algeciras (4,74 millones). Mientras nuestros puertos luchan por mantenerse vivos, el complejo marroquí no se limita a mover contenedores. Han creado zonas industriales, logísticas y francas con incentivos fiscales y aduaneros que atraen a multinacionales de la automoción, la aeronáutica, el textil y el agroalimentario.
El nuevo puerto de Nador West Med, que iniciará operaciones este mismo año, reproduce este mismo modelo con una primera fase de 1,8 a 3 millones de TEU anuales, ampliables hasta 5,5 millones, una capacidad similar a la de nuestros principales puertos. El grupo naviero francés CMA CGM ya ha comprometido una inversión de 258 millones de euros en una terminal de contenedores en Nador, y el gigante suizo MSC también invertirá en Marsa Maroc, que es la operadora del estado marroquí. Esos recursos ya no se destinarán en ningún caso a los puertos españoles del mediterráneo, si no que se integrarán en nuestra competencia más directa.
Europa, como siempre, nos pone la zancadilla a la competitividad a base de impuestos y normativas inalcanzables. El informe del IEEE es claro, la falta de un marco regulatorio equivalente entre puertos comunitarios y extracomunitarios incentiva a navieras y operadores a invertir fuera de la Unión Europea, particularmente en el norte de África y el Reino Unido ya exento de la regulación de la UE. Las diferencias de costes están favoreciendo el traslado de inversiones hacia nuestros países competidores en el entorno de la UE. Mientras Marruecos compite con reglas de juego ventajosas, Bruselas nos ata con normativas verdes, costes laborales inflados y burocracia asfixiante. El resultado es predecible. Europa continúa en su empeño de seguir mermando nuestra capacidad para competir en el mercado portuario mundial, y España, como siempre, paga el pato.
Nuestros puertos concentra el 38% de las exportaciones de la UE hacia Marruecos y recibe el 40% de las importaciones comunitarias procedentes del país norteafricano. Deberíamos ser los ganadores de esta partida, pero la realidad es que estamos perdiendo tráfico, inversiones y futuro. La desidia gubernamental y los altos costes impuestos por la Comisión nos están dejando fuera del juego. Marruecos está atrayendo la inversión y los tráficos que anteriormente eran atendidos por los puertos del Mediterráneo occidental, especialmente Algeciras. Nos está ganando la partida comercial porque tiene un proyecto de Estado, mientras España tiene un gobierno de estado de ánimo. El resultado es que Tánger Med ya mueve más contenedores que Valencia y Algeciras juntos, y Nador West Med está a punto de repetir la hazaña.
El gobierno español seguirá siendo un espectador de lujo en la decadencia económica de nuestros mercados. El documento del IEEE reclama una estrategia coordinada que garantice que la ribera norte del Estrecho “no quede en desventaja” frente al crecimiento de las infraestructuras marroquíes. Pero ¿qué hace el gobierno español? Nada. Mientras Marruecos ejecuta su proyecto de Estado, aquí seguimos con la política del avestruz y el relato, esperando que los fondos europeos nos salven de nuestra propia incompetencia, con un gobierno que parece más interesado en repartir subvenciones ideológicas que en defender los intereses estratégicos del país. El futuro no pinta bien.
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