La peligrosa alergia institucional: cuando la política pesa más que el avispón oriental
La paciencia de los vecinos de Alcalá tiene un límite, y las administraciones públicas acaban de cruzarlo con creces.

La peligrosa alergia institucional: cuando la política pesa más que el avispón oriental
Editorial:
La paciencia de los vecinos de Alcalá tiene un límite, y las administraciones públicas acaban de cruzarlo con creces. Ver al Ayuntamiento lanzar ahora una campaña contra el avispón oriental (Vespa orientalis) entre aspavientos y comunicados de urgencia no genera alivio: produce un profundo sonrojo y vergüenza ajena.
Nos encontramos ante el clásico sainete autonómico y municipal al que desgraciadamente nos tienen acostumbrados. Desde este periódico ya alertamos en agosto del año pasado sobre la amenaza real que suponía esta especie invasora. En marzo pasado volvimos a dar la voz de alarma, sumándonos al clamor constante de unos ciudadanos que, a través de las redes sociales, llevan meses documentando nidos, avistamientos y el evidente riesgo para la seguridad pública.
Un año de mirar hacia otro lado
¿Dónde han estado los gestores públicos durante estos doce meses? La respuesta es bochornosa: jugando al escondite competencial. La inacción ha sido de todos, no vale culpar únicamente a la Junta de Andalucía cuando el propio Ayuntamiento ha dejado pasar un año entero de avisos vecinales sin mover un dedo. Reclamar ahora un marco autonómico suena a excusa barata de despacho para justificar una dejación de funciones. Esperar a que el problema estalle en los parques y muchos puntos de la ciudad, para sacarse la foto de la «reacción urgente» evidencia que la prioridad nunca fue la salud de los alcalareños, sino el rédito electoral.
Un insulto a la inteligencia ciudadana
Utilizar un insecto potencialmente peligroso como arma arrojadiza entre partidos es de una torpeza política insoportable. Los vecinos no pagan sus impuestos para asistir a un cruce de culpas de patio de colegio mientras las calles y los entornos escolares se llenan de una especie invasora.
Jugar a la política con el bienestar ciudadano no es solo una irresponsabilidad técnica; es un insulto directo a la inteligencia de los vecinos de Alcalá. La realidad es terca: si las administraciones hubieran actuado con la mitad de presteza con la que ahora redactan notas de prensa defensivas, el problema hoy estaría controlado.
Exigimos rigor, coordinación real y menos teatro político. Los ciudadanos llevan un año demostrando más altura de miras y responsabilidad que sus propios gobernantes. Ya es hora de que la política deje de ser un escudo contra la incompetencia y comience, de una vez por todas, a servir a quienes la financian.
¿Cree que las multas o la reprobación pública deberían recaer sobre los responsables políticos que demuestran este nivel de negligencia institucional?
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