La igualdad no debe convertirse en herramienta partidista
El Día Internacional de la Mujer no pertenece a ningún partido político: es un logro de toda la sociedad.

La igualdad no debe convertirse en herramienta partidista
Como mujer y vecina de Alcalá de Guadaíra, defiendo la igualdad y celebro los actos institucionales que promueven los derechos de todas. El Día Internacional de la Mujer no pertenece a ningún partido político: es un logro de toda la sociedad.
Alcalá ha consolidado marzo como el “Mes de la Mujer”, con un calendario de actividades que incluyen lectura de manifiestos, Carrera por la Igualdad, talleres, conciertos y visitas culturales. Estas acciones buscan visibilizar la contribución de las mujeres, promover educación en valores contra el machismo y reflexionar sobre los roles que aún generan desigualdad.
Sin embargo, resulta muy preocupante que la comunicación de estas actividades sea utilizada por la portavoz del PSOE, Paula Fuster, desde la sede de su partido, como si fueran iniciativas propias de su formación. Aunque sus declaraciones subrayan la importancia de la igualdad, la manera en que se presentan desdibuja la frontera entre institución y partido, y puede dar la impresión de que las actividades son un logro partidista, en lugar de una acción del Ayuntamiento financiada por todos los vecinos.
La ciudadanía merece transparencia: los recursos públicos y los actos municipales deben comunicarse con claridad institucional, sin mezclarse con mensajes partidistas que pueden generar confusión sobre quién organiza y financia realmente estas actividades.
La igualdad entre mujeres y hombres es demasiado importante para convertirse en un instrumento de proyección política. Defender el 8M significa participar, apoyar y exigir que las instituciones actúen con transparencia y respeto, asegurando que los actos municipales sigan siendo de todos los vecinos y no de un partido en particular.
El Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra sigue siendo un referente en la lucha por la igualdad, pero esta lucha solo es creíble si se preserva la neutralidad institucional y el buen uso de los recursos públicos.
Porque la igualdad se construye con hechos, participación y claridad, nunca con propaganda partidista.




