¿El fin de la ética andalucista? El «todo vale» de Christopher Rivas en Alcalá
La ética no se pega en un cartel; se demuestra respetando la ley y a los ciudadanos.

¿El fin de la ética andalucista? El «todo vale» de Christopher Rivas en Alcalá
Por un andalucismo de ley y valores
El andalucismo siempre ha sido una corriente política basada en la dignidad, el respeto a las instituciones y, sobre todo, en la defensa de lo común. Sin embargo, lo que estamos presenciando estos días en las calles de Alcalá de Guadaíra por parte de Christopher Rivas y su formación, Andalucía Por Sí (AxSí), dista mucho de esos valores históricos.
La ley no es una sugerencia.
Recientemente, han saltado las alarmas y las denuncias públicas, encabezadas por diversos sectores de la oposición, sobre el incumplimiento sistemático de la Ordenanza Municipal de Publicidad Exterior. El candidato andalucista parece haber decidido que las normas que rigen para todos los vecinos no se aplican a su campaña.
Y ponemos unos ejemplos:
* Pegada de carteles prohibida: Se han reportado acciones de pegada de carteles, desafiando la normativa que protege nuestro mobiliario urbano y estética local.
* Ocupación de farolas: No contento con ello, la campaña ha escalado hasta la ocupación de farolas y espacios que, por ley y por acuerdos de reparto electoral, pertenecen a otras formaciones o simplemente no están destinados a ese uso.
La pregunta que el votante alcalareño debe hacerse es sencilla: Si un candidato no es capaz de respetar una ordenanza municipal de limpieza y publicidad mientras es Teniente de Alcalde, ¿qué respeto tendrá por las leyes si llega a gobernar la Junta de Andalucía?
¿Desesperación o impunidad?
Este comportamiento no parece el de un líder confiado en su gestión, sino más bien el de alguien atenazado por la desesperación política. Los rumores de un desplome histórico en los resultados de AxSí son cada vez más fuertes. Tras haber «alquilado» el sentimiento andalucista al PSOE a cambio de nóminas y sillones para allegados, el castigo en las urnas parece su destino preestinado.
Utilizar la ciudad como un lienzo propio, saltándose a la torera la ley, es el último recurso de quien sabe que su tiempo se agota. Es un intento burdo de ganar visibilidad a costa de degradar el espacio público que él mismo, como parte del gobierno local, debería proteger.
Un llamamiento a los «Andalucistas Legales»
El andalucismo es mucho más que unas siglas secuestradas por intereses personales. Es la voz de un pueblo que exige honestidad. No podemos permitir que la marca del andalucismo quede manchada por la nefasta gestión de quienes han preferido la nómina a la ideología.
Es hora de que los andalucistas de corazón, los que creen en la legalidad y en la decencia, se activen. Andalucía y Alcalá no necesitan «listillos» que se saltan las normas, sino gestores que den ejemplo.
La ética no se pega en un cartel; se demuestra respetando la ley y a los ciudadanos.
El próximo paso no debe ser permitir que sigan «matando» el sentimiento de una tierra por dinero o supervivencia política. Los votos andalucistas no pueden ser moneda de cambio para mantener privilegios de unos cuantos que todos sabemos los nombres, mientras la ciudad sufre el desprecio de quienes se creen por encima de la ley. Alcalá merece respeto, y el andalucismo, dignidad, y no merece un tipo de este calado tan bajo moral, ético y cívico los represente. ¿No os remuerde la conciencia a los andalucistas de verdad?



