Disfruten lo votado.
Al margen de lo que cada uno de nosotros pueda pensar o votar, una cosa es clara: el pueblo es sabio, pero, sobre todo, es soberano.

Disfruten lo votado.
Al margen de lo que cada uno de nosotros pueda pensar o votar, una cosa es clara: el pueblo es sabio, pero, sobre todo, es soberano. Podremos creer que el vecino es un chaquetero; que el que trae la bombona de butano es un traidor a la clase obrera; que mi vecina, con el pelo blanco, cuida gatos; que la enfermera es una facha; el maestro, un fascista; el médico, un nazi; y los cuerpos de seguridad del Estado, un sistema de represión sistematizada. Usted puede pensar lo que quiera de la democracia, pero la cosa está así: ha ganado todo el mundo.
Y será muy raro en este país llamado España que los perdedores no cambien el “alirón” por el “pobre de mí”. Y si no hacen autocrítica, mal vamos. Eso quiere decir que todo el mundo quiere lo mismo, pero sin matices, y son precisamente los matices los que empobrecen al político que no ve la realidad, mientras la sociedad cambia de parecer según van cambiando las necesidades.
Hoy Andalucía pide cuatro años de lo de ayer por la tarde, sin más. No quiere florituras ni resquicios, no quiere jugar al póker con el futuro: quiere otra cosa. Y también quiere asegurarse de que la mayoría no aplique el rodillo a la minoría; es decir, que las mayorías no sean ni absolutas ni absolutistas.
Andalucía pide que lo que ha pasado durante tanto tiempo no pase más, y ha confiado su camino a una forma de ver la vida que no es distinta de la que había hace cuatro años, ni siquiera hace veinte o cuarenta. El sol saldrá, yo me levantaré a las 6:30, tomaré café con un croissant y procuraré no escuchar las tertulias. Al contrario: a esa hora, y de camino al trabajo, escucharé un podcast de miedo, en donde fantasmas de ultratumba llamarán a su mamá.
Son otros fantasmas.
Por delante, un par de semanas criticando al partido contrario; a la extrema derecha y su solución final para todos los males: Que los que no somos de raza aria española nos tenemos que buscar otro sitio donde vivir.
A los de extrema izquierda, que llevan el gen andaluz, que hablarán de lo mismo pero exagerando el ceceo y el seseo, aspirando todas las haches que puedan hasta que no se les entienda nada.
Cuando ya nos hayan echado a todos, por diferentes, ¿recogerán la fresa los de la banderita de España?, ¿sacudirán los olivos los niños de papá?, ¿disimularán los catetos su acento andaluz y se harán los finos para que los echen y no tengan que vendimiar?, ¿seguiremos exportando científicos andaluces como camareros en la playa?
Por delante, un par de semanas de payasos, y que me perdonen los payasos de verdad, llenando las televisiones de rencor, odio y frases lapidarias como la de: “Que vienen los otros”.
Y vamos a lo que vamos: Alcalá de Guadaíra.
Partido Popular: 14.916 votos. PSOE: 8.260 votos. Adelante Andalucía: 5.916 votos. Vox: 4.785 votos. Por Andalucía: 2.210 votos. SALF: 1.332 votos. Andalucistas: 594.
No se puede extrapolar, porque Jesús Mora se enfada y faltarían formaciones como Alcalá Nos Importa, pero, a ojo de pájaro, la derecha se impone a la izquierda y, en un hipotético caso, Isabel Primera de Alcalá, caótica y campechana, tendría que dejar el bastón de mando a otra gente y dedicarse al mal de ojo, que le sale de natural.
Hasta la formación de Alvise tendría posibilidades de tener un concejal.
Como al alcalareño le gusta mirarse en el espejo de Dos hermanas, ya les adelanto que la situación es similar PP/PSOE/Adelante/Vox, en el mismo orden y casi con los mismos porcentajes.
La nota triste es que se han cargado el andalucismo en Andalucía. Se intentó, pero el teléfono de Adelante comunicaba. Y ya lo dijimos en este medio: por ahí no, señor Rivas, por ahí no. Ha tenido en su mano la labor de hacer una oposición digna y, al final, se ha vendido por 30 monedas, y los andaluces no somos tontos.
En total, entre amigos y familiares, en la región los Andalucistas: 12.319 votos, muy por detrás del PACMA con 25.056 votos, o SALF, que casi entra en el gobierno con 105.761 votos.
Como diría Bambino: Falsedad bien ensayada, agradable simulacro.



