Regalos llevo.
Que los políticos están faltos de ideas, y en muchos casos de ideales, no es nada nuevo.

Regalos llevo.
Que los políticos están faltos de ideas, y en muchos casos de ideales, no es nada nuevo.
Pero lo que no les falta de ninguna de las maneras es dinero, vergüenza, tampoco.En varias opiniones he informado de lo que tienen de presupuesto para saraos y lo que se gastan; ahora voy a contar lo que se ahorran.
El pasado 26 de septiembre se celebró la XLVI edición del Festival Flamenco Joaquín el de la Paula que, por si no todo el mundo sabe de números romanos, fue el festival número 46.
En primer lugar, se recuperó por fin el enclave del castillo, en cuyo patio de armas se dispuso el escenario, las luces, los atriles para decir cosas los políticos, las sillas (unas 300), un ambigú, siempre escaso y dos baños portátiles.
Los artistas que no se me quede ninguno atrás: David Palomar, Lela Soto, Ezequiel Benítez, Rubén Martínez, Paco León, Rubén Lara, Salvador Gutiérrez, Miguel Ortega, David “El Galli” y Javier Rivera, estuvieron de dulce, y Javier Barón, magnífico, como no podía ser de otra manera.
El espectáculo fue asumido por el Ayuntamiento de Alcalá y las ayudas al flamenco. La entrada, y no eran precios populares, ni gratis: 12 euros de vellón.
Es la primera vez que cobran por dar un discurso político, como si fuera una charla TED, pero con dos cutres.
Y ahora lo mejor: el entorno del castillo, un lugar público, gratis; el pesadísimo discurso del más andaluz que nadie, para su campaña política; el no menos pesado discurso de la alcaldesa, para su campaña política.
Se midieron los contornos de a ver quien la tenía más larga, el respetable, harto, y meándose.
Los baños, dos, sin agua; mear en las paredes del castillo. Por 12 euros se tiene usted que aguantar, con la charlita, de a ver quién es más flamenco, hasta que reviente (algunos no aguantaron).
Lo que me parece una aberración es que el público tenga que pagar por escuchar dos discursos políticos, es decir, pagar por un mitin, tiene un pase, pero, ¿por dos mítines?, yo creo que es pasarse.
Para que la gente no se fuera se trajeron a Javier Barón, que digo yo, que qué culpa tiene el arte de tener que convivir con la política.
Y ahora, la sorpresa final.
De regalo, un doble CD, que, ¡por mi madre!, ya no sé quién tiene reproductores de CD; lo que más me sorprendió fue la carátula:
Selección de documentos sonoros inéditos, edición especial realizada con motivo del XXXIV Congreso Internacional de Arte Flamenco de Alcalá de Guadaíra (2006).
Hacemos una resta romana y del 46 al 34 van equis, palito, palito; pero lo mejor es que de 2006 a 2026 van veinte años, que no es nada, como dice el tango.
Es decir, que regalaron CDs que hizo Limones antes de aquello de la crisis de la prima de riesgo, cuando Zapatero abrió la joyería, justo antes de anunciar la llegada del metro, ese que llegará el año que viene.
Ya puestos, señor Rivas, y viendo que no se va a estirar ni un poquito, busque por ahí algún disco de pizarra de los de La voz de su amo, y si busca bien, seguro que hay alguna gramola.
Por cierto, la gente los metió en los rincones del castillo, ya me he encontrado dos, que seguramente los darán dentro de 20 años, y eso se llama economía circular o arte reciclado.
Como esos regalos de cumpleaños para los niños, que no te gustan y se los endosas a otro niño en otro cumpleaños.
“Saca el whisky, Cheli, para el personal, y vamo a hasé un guateque”.
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