Libertad, legalidad y respeto: cuando la protesta cruza la línea del civismo en Alcalá de Guadaíra
Opinión por Pedro Navarro, portavoz de VOX en Alcalá de Guadaíra

Libertad, legalidad y respeto: cuando la protesta cruza la línea del civismo en Alcalá de Guadaíra
Opinión por Pedro Navarro, portavoz de VOX en Alcalá de Guadaíra
Las calles de nuestra ciudad vuelven a ser escenario de una práctica que, bajo el amparo de la reivindicación legítima, vulnera de forma sistemática las normas de convivencia y la legalidad municipal. En los últimos días, establecimientos comerciales locales y mobiliario urbano de Alcalá de Guadaíra, tal como puede comprobarse en las imágenes adjuntas, han amanecido con carteles y pegatinas anunciando la convocatoria de huelga general.
Conviene aclarar los términos desde el rigor democrático: una cosa es el derecho fundamental a la huelga y su publicidad, y otra muy distinta el vandalismo urbano y la coacción encubierta.
¿Publicidad o «aviso a navegantes»? El peligro de la intimidación
Existe una línea muy fina pero infranqueable entre informar y señalar. Cuando la propaganda de una movilización invade la puerta de un negocio particular, se altera esa barrera. Para muchos pequeños empresarios y trabajadores de Alcalá, este despliegue en sus persianas y escaparates no se percibe como un simple cartel informativo, sino como una estrategia de presión, acoso e intimidación: un «aviso a navegantes» que busca coartar la libertad individual de decidir si se abre o no el establecimiento en una jornada de huelga.
La democracia se sustenta sobre pilares esenciales, y uno de ellos es el absoluto respeto al derecho de los ciudadanos a ir o no a la huelga, así como a trabajar libremente si así lo estiman oportuno. Cualquier medida de presión, marcaje o señalamiento que intente condicionar esa decisión individual vulnera la convivencia pacífica y deslegitima cualquier causa que se defienda bajo métodos coactivos.
La ordenanza municipal no es opcional: el civismo nos atañe a todos
La colocación indiscriminada de carteles, panfletos y adhesivos en las fachadas de negocios privados, persianas comerciales, señales de tráfico y paradas de autobús no es una muestra de libertad de expresión; es una infracción directa de las ordenanzas municipales. Las normas de ornato y limpieza urbana están para cumplirlas, y su vulneración no solo afea el paisaje urbano, sino que traslada un coste económico innecesario a los contribuyentes y a los propios autónomos y comerciantes locales, quienes deben asumir la tediosa tarea, y el gasto de limpiar lo que otros ensucian de manera incívica.
Ante esta situación, es de esperar que el Ayuntamiento actúe con firmeza y que los expedientes sancionadores correspondientes ya se estén tramitando para frenar la impunidad de los infractores.
Las cosas se deben hacer de otra forma
Defender los derechos laborales, sociales o de la vivienda es completamente lícito y respetable en un Estado de derecho. Sin embargo, los fines legítimos exigen medios legítimos. La confrontación callejera mediante la imposición visual y el menoscabo de los bienes ajenos no aporta razones, solo ruido.
Desde aquí hacemos un llamamiento a la responsabilidad, al sentido común y al respeto mutuo. Alcalá de Guadaíra merece un debate político y social constructivo, donde las ideas se defiendan con argumentos y palabras, respetando las ordenanzas que nos rigen a todos y, sobre todo, garantizando que nadie se sienta intimidado por ejercer su libertad en un sentido u otro. Las cosas, sencillamente, se deben hacer de otra forma.
Pedro Navarro
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